La hidronefrosis en niños es una afección caracterizada por la dilatación de la pelvis y los cálices renales, lo que puede comprometer la función del riñón en distintos grados. Puede afectar a uno o ambos riñones y es cada vez más frecuente en el ámbito pediátrico gracias a los avances en el diagnóstico por imagen. En muchos casos, se detecta antes del nacimiento mediante ecografía prenatal, permitiendo un seguimiento temprano.
El Dr. Daniel Cabezalí, especialista en urología pediátrica, centra su práctica en el diagnóstico, tratamiento e investigación de patologías del aparato urinario infantil, incluida la hidronefrosis. Su abordaje depende de la gravedad del caso, desde el seguimiento clínico hasta la cirugía en situaciones más complejas.
La detección precoz y un tratamiento adecuado son fundamentales para evitar complicaciones y preservar la función renal en los niños.
Diagnóstico, síntomas y clasificación de la hidronefrosis infantil
El diagnóstico de la hidronefrosis en niños suele realizarse mediante ecografía prenatal o durante el primer año de vida. Sin embargo, en algunos casos se identifica más tarde cuando aparecen síntomas como infecciones urinarias recurrentes, dolor en la zona lumbar o abdominal, fiebre sin causa aparente, alteraciones en la cantidad de orina y presencia de sangre en la orina.
Para confirmar la enfermedad, es recomendable realizar una ecografía renal en la primera semana de vida. Dependiendo del grado de dilatación y de la afectación del parénquima renal, la hidronefrosis se clasifica en cuatro niveles de severidad (I-IV). En los casos leves, el seguimiento es suficiente, mientras que en los más graves se requiere un estudio más detallado para determinar la causa y evaluar la necesidad de tratamiento.
Cuando la obstrucción se localiza solo en el riñón, se habla de hidronefrosis. Si afecta también al uréter, se denomina uréterohidronefrosis. Una de las principales causas de esta patología es la estenosis pieloureteral, una obstrucción en la unión entre la pelvis renal y el uréter.
Esta afección puede provocar un riñón dilatado y, en casos avanzados, afectar su función. El tratamiento suele ser quirúrgico y la cirugía laparoscópica permite corregir el problema con mínimas cicatrices y una recuperación rápida.
Opciones de tratamiento y evolución de la enfermedad
El tratamiento de la hidronefrosis depende de su causa y gravedad. En muchos casos, la dilatación es leve y solo se requiere un control periódico con ecografías para evaluar su evolución. Si la función renal no está comprometida, la enfermedad puede resolverse espontáneamente con el tiempo sin necesidad de intervención.
Cuando la obstrucción afecta significativamente el flujo de orina o hay infecciones recurrentes, pueden ser necesarias medidas más avanzadas. Entre los tratamientos conservadores, se incluye la administración de antibióticos profilácticos para prevenir infecciones urinarias. En los casos donde el riñón dilatado es consecuencia de un megauréter obstructivo, el Dr. Daniel Cabezalí señala que puede ser necesario dilatar la zona afectada mediante endoscopia o realizar una cirugía correctiva.
Los avances en cirugía laparoscópica han mejorado el tratamiento de la hidronefrosis en niños, reduciendo la invasión quirúrgica y facilitando una recuperación más rápida. Este cirujano pediátrico y especialista en urología pediátrica aplica estas técnicas mínimamente invasivas para tratar con éxito esta afección y otras patologías del aparato urinario infantil.
Un diagnóstico temprano y un tratamiento adecuado, en definitiva, son claves para evitar complicaciones y garantizar la salud renal infantil.