Susana Rodríguez Fernández transforma el duelo en una obra que remueve conciencias y exige acción frente al D.I.P.G., el tumor que arrebató la vida de su hijo
CÍRCULO ROJO.- Una historia que no debería existir, pero que necesita ser contada: la de Enrique, un niño de once años con una vida por delante, al que un tumor cerebral agresivo, el D.I.P.G. (glioma difuso de tronco encefálico), le arrebató esa promesa de futuro. Susana Rodríguez Fernández, su madre, rompe el silencio con una obra profundamente humana: «Mi hijo Enrique. Un luchador inocente frente al cáncer (D.I.P.G.) y lo que no se cuenta», publicada por Editorial Círculo Rojo.
En estas páginas, escritas desde el dolor y la lucidez, Susana reconstruye un camino devastador: desde los primeros síntomas de Enrique, pasando por el diagnóstico que cambió sus vidas, hasta su partida. Sin embargo, este libro no es solo un testimonio desgarrador: es también un grito por la visibilización del cáncer infantil, por la financiación de su investigación y por una sanidad más humana y preparada.
A través de cartas íntimas dirigidas a Enrique, la autora nos invita a vivir su duelo, su impotencia y su lucha. Opiniones compartidas por muchas familias que han vivido situaciones similares se reflejan aquí con una sinceridad demoledora. “Quiero que este libro lo lea el mayor número de personas posible”, declara Susana. “Porque esta enfermedad, de la que pocos hablan, podría tocar a cualquiera. Y porque todos los beneficios serán destinados a la investigación del cáncer infantil, especialmente del D.I.P.G.”.
Una obra necesaria para lectores conscientes, familias afectadas, profesionales sanitarios y, sobre todo, para quienes tienen en sus manos el poder de cambiar las cosas: nuestros gobernantes. Esta no es solo la historia de Enrique, es la de tantos niños que aún luchan o ya se han ido sin que la sociedad mire de frente el problema.
SINOPSIS
«Hay historias que no deberían ser contadas, pero que necesitan ser escuchadas».
Este libro no es solo sobre Enrique, un niño lleno de vida que enfrentó con valentía el diagnóstico de un cáncer poco conocido: el D.I.P.G.. Es también sobre el amor incondicional de una madre, la lucha por una causa que trasciende lo personal y la necesidad de alzar la voz por los niños que merecen más oportunidades.
Con honestidad y sensibilidad, Susana Rodríguez comparte su experiencia como un acto de transformación, convirtiendo el dolor en un llamado urgente para visibilizar el cáncer infantil y la importancia de la investigación médica.
Mi hijo Enrique no busca respuestas fáciles ni caer en el dramatismo; es un homenaje a la vida, a la esperanza y a la capacidad de crear un cambio real desde las experiencias más difíciles. Una lectura que invita a la acción y que deja huella.
AUTORA
Susana Rodríguez Fernández
Nacida en Asturias, 1971, natural de Cangas del Narcea donde estudió la secundaria.
Susana Rodríguez Fernández llegó al mundo en la bella región de Asturias en 1971. Desde pequeña mostró una conexión especial con la naturaleza, que se convertiría en su principal fuente de inspiración y refugio a lo largo de su vida.
Muy pronto descubrió su pasión por la escritura, un medio que le permitió plasmar sus vivencias y transformar sus emociones en poesía de manera íntima y personal.
Actualmente, Susana vive en Madrid junto a su esposo y dos de sus tres hijos. Su vida dio un giro drástico cuando su hijo mayor, el protagonista de este libro, falleció a causa de un tumor cerebral. Esta desgarradora experiencia la llevó a escribir desde lo más profundo de su corazón, compartiendo su dolor, sus aprendizajes y su lucha contra el cáncer infantil.
Durante la enfermedad de su hijo, Susana conoció en el hospital a Patricia, quien es hoy su mejor amiga. Patricia es madre de Iván, un paciente oncológico cuya historia guarda similitudes con la de Enrique. Sin embargo, los padres de Iván, con un coraje inquebrantable, buscaron otros médicos que sí lucharon por la vida de su hijo, y hoy él sigue con nosotros.
Susana escribe con el alma, combinando la sencillez de lo cotidiano con la profundidad de sus pensamientos. Su obra refleja tanto el espíritu indomable de la naturaleza asturiana como la sensibilidad de una mujer que, a través de cada palabra, encuentra una forma de compartir su visión del mundo.