Preparando a los escolares para el futuro sin perder de vista el presente

Remitido

La tecnología ha transformado la educación, ofreciendo herramientas que potencian el aprendizaje y desarrollan habilidades clave para el futuro. Sin embargo, su uso debe ser equilibrado y consciente, especialmente en las etapas más tempranas de la formación. Un ejemplo de esta reflexión es la decisión de la Comunidad de Madrid, que a partir del curso 2025/26 eliminará el uso individual de dispositivos digitales en alumnos de Educación Infantil y Primaria. Esta medida no es un rechazo a la innovación, sino una apuesta por priorizar el bienestar de los estudiantes, reconociendo que el exceso de pantallas puede tener efectos negativos.

En este contexto, actividades extraescolares como la robótica y la programación de videojuegos se presentan como una excelente alternativa para introducir a los niños en el mundo digital de manera controlada y beneficiosa. Estas disciplinas no solo fomentan la creatividad y el pensamiento lógico, sino que también preparan a los más jóvenes para un futuro donde la tecnología será omnipresente. O mejor dicho, un presente en el que la tecnología está presente en el día a día.

Expertos en educación destacan que la clave está en encontrar el equilibrio. La tecnología es una aliada poderosa, pero no debe sustituir otras actividades esenciales para el crecimiento, como el juego al aire libre, la interacción social o el desarrollo de habilidades manuales. Por ello, iniciativas que combinan el aprendizaje tecnológico con un enfoque pedagógico bien estructurado están ganando popularidad en colegios y centros educativos.

La robótica y la programación de videojuegos, por ejemplo, permiten a los niños aprender a resolver problemas, trabajar en equipo y desarrollar habilidades técnicas de forma divertida y didáctica. Estas actividades no solo les abren las puertas al futuro, sino que también les enseñan a pensar, crear y enfrentarse a desafíos de manera constructiva.

En un mundo cada vez más digital, es fundamental que los niños aprendan a usar la tecnología de manera responsable y creativa. Decisiones como la de la Comunidad de Madrid reflejan la importancia de priorizar el bienestar de los estudiantes, mientras que actividades extraescolares bien diseñadas demuestran que es posible combinar innovación y educación sin caer en excesos. El reto está en seguir avanzando sin perder de vista lo más importante: el desarrollo integral de los más pequeños.

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